dimarts, 13 de juliol de 2010

Utzon en Portopetro. Can Lis.



















He optado por arrojar las fotografías restantes así, de sopetón. Era Català Roca a quien le sobraba todo pie de foto. Pero no seré tan radical, ya que esto de enlazar una palabra con otra tienta.

Recuerdo que las fotografías las saqué hace diecisiete años. Pues estoy igual, aunque a mi alrededor la gente tiende a envejecer y el pasado, es verdad, es un país cada día más extranjero... Hacía quizás ya tres cursos que habitábamos la Escuela de Arquitectura, uno de los puntos más dulces en estos estudios de nunca acabar, pero no lo sabíamos. Con el verano me dejé tentar por la invitación de un buen amigo e indígena de las islas: Guiem Q., quien junto a Margalida P., Ciscu P. y otros amigos me llevaron de aquí para allá dibujando uno de mis julios favoritos. Julio del que me acuerdo amenudo y del que sólo me pesa que después no supe estar siempre a la altura de esos buenos amigos que todavía son.

Pero estamos en Mallorca, es 1993 y Jorn Utzon no está en casa. Así que nos colamos a fisgar entre esos volúmenes, en esos intersticios junto al límite. Ver, fotografiar, babear, tocar, preguntarse. Todavía hoy continuamos buscando respuestas, tratando de acertar la palabra. Quien decidió que no estaba para acertijos fue el mismo Utzon: estaba hasta el gorro de tipejos como nosotros en peregrinación (o cabalgata) perpétua hacia Can Lis. Me lo puedo imaginar recostado en gallumbos en el sofá, con la vista en el Mediterráneo... para de repente senfrentarse a la cara pasmada de un aprendiz de arquitecto amorrado a la cristalera. Qué horror... Huyó de allí. Se construyó otra casa, Can Feliz. Unos dicen que por allí cerca, rodeada de fincas pertenecientes a familiares suyos con lo que su acceso quedaría vedado. Otros cuentan que no, que la casa se sitúa en la Serra de Tramuntana. Ni idea. Lo que sí parece cierto es que se aseguró de que la vivienda pasara inadvertida, confundida con la vulgaridad del entorno, ensimismada en un patio interior que la organiza, lejos ya de grandes horizontes.

Y esto es un concurso. Que lo ha ganado Rafa. Como premio igual tocaría una ensaimada de sobrasada, que puede parecer un tópico al cuadrado, pero la verdad es que está buena de narices. Lo que no sé es cómo se gestiona esto desde Barcelona y hacia no sé dónde, me da que hacia el suuur... Así que al final se me ocurre que será mejor que escoja una de las fotos, nos pida un tamaño, y si nos pasa sus datos se la mandamos por correo de ese del de antes, con sello y todo. Y si me apura, pues hasta autografiado. ¿Mola?

Por cierto, que ya trabajamos en el segundo concurso del verano!


y añado...
Si desean adentrarse un poco más en la casa, pásense por twobo.



4 comentaris:

  1. menudo tesoro, gracias por las fotos....
    salu2

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  2. una pasada, yo fuie el verano pasado y la casa como nació con vocación de ruina moderna no le pasa el tiempo.
    un saludo.

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  3. Señor Twobo, gran entrada la suya sobre Can Lis. Celebro que en este cruzarnos el roce me haya llevado a su blog.
    Nos vemos!

    PD: Rafa, ¿qué hacemos con tu premio? ¿Qué foto te mando? ¿dónde?

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