dilluns, 23 d’agost de 2010

Apuntes de verano

Vaya, estando de vacaciones, me he perdido este intenso debate sobre cornadas y banderas.


Sí, acertado; he estado por primera vez en Brasil, patria chica de Nini. Claro que en este caso, de chica poco, eso es medio continente, ¡y de los grandes! Me da pereza entrar tarde y mal al debate así que mi aportación se limitará a estas cornamentas del señor Niemeyer.



Es un arquitecto del que conocía poco, pero estas vacaciones he disfrutado, y mucho, de sus elegantes y a veces delirantes estructuras.
La primera sorpresa igual que con los cuadrados de Malevich, el día que finalmente uno va y los mira, sin foto mediante, resulta que: ¡eso no es un cuadrado, ni es nada! El tío pudiendo usar escuadra y cartabón me hace una forma casi regular con trazo tembloroso. Pues los platillos volantes, cúpulas, helicoides y demás geometrías no tan descriptibles del señor O.N. igual, están todas 'abolladas', vamos, como las galletas de la abuela. Parece un tributo a los magníficos artesanos encofradores que le permitieron materializar sus oníricos paisajes. Sin duda el encofrado de alguna de sus escaleras o arcos debería conservarse en algún museo.





En Brasilia estuvimos en casa de una amiga, su dirección: SQN108 BE; creedme, desconfiad de una ciudad cuyas direcciones se pueden confundir con un código de barras. Realmente la ciudad es en si misma un tratado con todos los tópicos de la arquitectura moderna: sectorización, funcionalidad, edificio-objeto, vivir rodeados de naturaleza, la glorificación de coche etc… y una entrada de blog se queda muy corta para hablar de ella. Al visitante también sorprende el tráfico, a velocidad constante 60km/h, sin semáforos y con los cruces resueltos mediante nudos o carriles aceleración-desaceleración, el incauto peatón cruza este flujo constante como y por donde puede.
Y a gran velocidad entre el 'Sector Industrias Graficas', el 'Sector Hoteles Sur' y el 'Sector Clubes' a uno le viene a la mente Tomás Moro, y es que la utopía no deja margen para la decisión
.


'Los ciudadanos de Utopía no podían dejar de ser felices porqué no tenían más opción que la de ser buenos' dixit Tomas Moro

2 comentaris:

  1. La verdad es que es todo un descubrimiento del cual has sacado un gran provecho.
    Gracias por seguir suministrando emociones.

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  2. Sí, paisajes futuristas y artesanía. Por suerte no siempre es todo tan lineal, y en la ambiguedad y el equivoco a veces encontramos los episodios más bonitos de la arquitectura.

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