diumenge, 18 d’abril de 2010

sobre el parc del mil·lenari, el ruido, los trastos y otras cuestiones

Iba a escribirte un comentario elogiando la entrada y el proyecto, y mientras apuntaba mentalmente lo que quería decir empecé a entender que requería más espació que el de un comentario.
Mi primer elogio va por la memoria, es un placer y una rareza leer la memoria de un proyecto escrita correctamente,¡y con contenido!, aportando consideraciones generales de carácter urbano, arquitectónico o social, más allá de un listado de soluciones de proyecto o de palabras vacías.
El segundo, va por las imágenes, fotomontajes que parecen sencillos porque se limitan a explicarnos la esencia del proyecto ahorrándonos ruido, detalles y montón de trabajo sólo dedicado a deslumbrar.
El tercero y más importante es un elogio al silencio buscado, ya que sin duda, claro, siempre en mi opinión, es sobretodo ruido lo que le sobra al espacio público y diseño urbano que hoy impera por estos lares.
Así que sólo felicitaros y esperar que la obra os genere más alegrías que cefaleas.

Respecto a la acumulación de objetos, el ruido y el silencio en el espacio público, mi última experiencia es el proyecto de una plaza en un pueblo de los alrededores de Barcelona en el que participo. La plaza, que ante todo es la cubierta de un parking está pasando por un proceso de participación ciudadana, esto es algo así: el Ayuntamiento, con el anteproyecto realizado, encarga a una empresa el proceso (aviso a navegantes, esto es un negocio en alza), la empresa organiza una sesión de trabajo a la que invita a todos los ciudadanos; a la sesión, organizada en horario laborable, asisten una docena de jubilados –en el mundo ideal de Nini es un buen rol que se le puede dar a personas mayores y con experiencia. Bueno, siempre que no se les manipule demasiado- el propietario de la Jijonenca de la esquina, él del quiosco y algún que otro ciudadano con intereses particulares en juego. Monitorizan la reunión los responsables de los servicios técnicos y los de la empresa en cuestión, se organizan tres grupos de trabajo que llegan a conclusiones parecidas; éstas se suman y ponen en común, en mi caso el resultado es: la plaza debe tener gradas para unas 600 personas, un escenario equipado con luz y sonido, juegos infantiles cercados y adaptados con pavimento blando y con arena, juegos de pelota, mesas de ping-pong, zona de petanca alejada de la pelota, kiosko-bar, lavabo público, claro la salida del parking, zona con árboles y césped, pavimentó duro, “sauló”, pavimento apto para fiestas con fuego, tendales que hagan sombra y así hasta unos 25 ítems. Los 3.500 m2 de plaza hace días que se nos quedaron cortos, ahora estamos pensando en hacerla en planta baja más tres.




maqueta para el concurso de una plaza en Castellar del Vallés, año 2000. Demasiada tierra para un pueblo que aspiraba a su primera plaza de granito modelo Barcelona. Autores: Arnau Solé y Toni Toscano.

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