divendres, 30 d’abril de 2010

SÈRIE DE DIBUIXOS D'OBRA







dilluns, 19 d’abril de 2010

¿Cuál es el grado de violencia aceptable? (de Nini)

Como pacifista, naif y cursi que soy a veces pienso que tendríamos que ser capaces de extinguir la violencia de la vida, pero es evidente que esta idea no aguanta dos minutos de reflexión. Probablemente yo misma ejerzo más violencia aceptable de la que quisiera. En cualquier caso, hay un grado a partir del cual es terrorífica, o bien porque forma parte de un sistema inflexible como en La cinta blanca, la última película de Haneke, o bien porque lo invade todo como en 2666, la novela de Bolaño, que aborda en cierta manera la historia de la humanidad, que lo es también de la crueldad.

Haneke suele reflexionar sobre la violencia en su cine y en esta última película lo hace de manera magistral. La cinta blanca, esconde tras unos planos poéticos y bellísimos, una sociedad inhumana y podrida que lleva hasta las últimas consecuencias la necesidad de castigar aquellos que no se avienen a sus reglas. Me entusiasma, además de la perfección de cada plano, esa aparente frialdad y distancia que utiliza Haneke para no caer en la sensiblería o en el dramatismo. La película tiene un ritmo de crescendo lento que hace disfrutar al espectador a la vez que se va horrorizando cuando va cayendo en la cuenta de lo que realmente está pasando y de cuán acertada es la tesis de Haneke.
La educación a la que están sometidos los niños protagonistas de la película de Haneke les hace crueles y rígidos, duros y fuertes. Les prepara para la guerra, para ser implacables sin cuestionarse. Esta violencia se imparte con la coerción hasta penetrar en todos los rincones de la mente y de la vida. Haneke pinta el estado del miedo, en que todos pueden impartir castigos y no hay permiso para ser débiles o mostrar sentimientos.


La violencia es un tema que me tiene fascinada, en 2666, Bolaño habla de ella en todas sus formas: violencia cotidiana, que ejercemos y aceptamos en nuestras relaciones de amistad, familia, pareja o laborales hasta la violencia de la policía, de los poderosos, de los narcos, pero también de los machos sobre las hembras, de los blancos sobre los negros, de las élites, de los mediocres, de los corruptos, en definitiva de todo aquel que en un momento preciso ostente el poder. Y por qué no la violencia que ejercemos sobre nosotros mismos al obligarnos a ser quien no somos, al callarnos cuando queremos gritar y al aceptar un mundo tan zafio.

Haneke y Bolaño me dejan preguntándome ¿cómo parar esta espiral de violencia, cómo podemos escabullirnos de ella, cómo ser Archimboldi y vivir al margen de la sociedad? ¿Cómo escaparse de un mundo en el que Ciudad Juárez es posible? ¿Cómo no ser parte de las guerras y de la explotación? ¿Cómo luchar contra la barbarie? ¿Cómo dejar de ser un intelectual que se refugia en el ficticio mundo de las aulas y los libros?

La violencia es la base de la convivencia en sociedad a la par que es su mayor amenaza. Y cómo negar que la violencia es también diversión y placer, si no que se lo digan a Tarantino o a un masoquista. Y muchos tenemos cierta dosis de masoquistas. Michael Haneke ha elegido este tema como centro de su filmografía porque es algo esencial en el ser humano, es consustancial a la propia vida. La violencia es necesaria, es deseada y es estética. Además genera fascinación y es parte de la poética humana, del heroísmo y la épica.

La violencia forma parte del poder del estado, de la religión y está legitimada en miles de ocasiones. Un pacifista es un iluso, porque defenderse es necesario. Sin embargo, a veces, la política, la prensa, la sociedad, suele reaccionar a la violencia de un modo tan demagógico que da asco. La utiliza para repartir populismo, otra forma más de violencia: endureciendo leyes, alargando penas, repatriando inmigrantes. Con el objetivo de hacernos creer que hay alguien que nos preserva de la violencia, que parece patrimonio de malhechores, cuando otro tipo de violencia campa a sus anchas. La violencia va de la mano del capital cruzando fronteras sin necesidad de pasaporte.

Hasta hace relativamente poco existían ejecuciones públicas en Barcelona y era normal, la violencia es así, es una convención social y legal a veces arbitraria. Pero, ¿cuál es el límite? ¿Cómo reducir esa dosis de violencia aceptada? Quizás hay que recuperar la sensibilidad que cada día parece más atrofiada. Pero ¿cómo dotar a los que ostentan el poder de sensibilidad?

Recomiendo la filmografía completa de Michael Haneke, pero especialmente La Cinta Blanca. Y recomiendo Putas Asesinas y 2666 de Roberto Bolaño. Saquen sus propias conclusiones.

diumenge, 18 d’abril de 2010

sobre el parc del mil·lenari, el ruido, los trastos y otras cuestiones

Iba a escribirte un comentario elogiando la entrada y el proyecto, y mientras apuntaba mentalmente lo que quería decir empecé a entender que requería más espació que el de un comentario.
Mi primer elogio va por la memoria, es un placer y una rareza leer la memoria de un proyecto escrita correctamente,¡y con contenido!, aportando consideraciones generales de carácter urbano, arquitectónico o social, más allá de un listado de soluciones de proyecto o de palabras vacías.
El segundo, va por las imágenes, fotomontajes que parecen sencillos porque se limitan a explicarnos la esencia del proyecto ahorrándonos ruido, detalles y montón de trabajo sólo dedicado a deslumbrar.
El tercero y más importante es un elogio al silencio buscado, ya que sin duda, claro, siempre en mi opinión, es sobretodo ruido lo que le sobra al espacio público y diseño urbano que hoy impera por estos lares.
Así que sólo felicitaros y esperar que la obra os genere más alegrías que cefaleas.

Respecto a la acumulación de objetos, el ruido y el silencio en el espacio público, mi última experiencia es el proyecto de una plaza en un pueblo de los alrededores de Barcelona en el que participo. La plaza, que ante todo es la cubierta de un parking está pasando por un proceso de participación ciudadana, esto es algo así: el Ayuntamiento, con el anteproyecto realizado, encarga a una empresa el proceso (aviso a navegantes, esto es un negocio en alza), la empresa organiza una sesión de trabajo a la que invita a todos los ciudadanos; a la sesión, organizada en horario laborable, asisten una docena de jubilados –en el mundo ideal de Nini es un buen rol que se le puede dar a personas mayores y con experiencia. Bueno, siempre que no se les manipule demasiado- el propietario de la Jijonenca de la esquina, él del quiosco y algún que otro ciudadano con intereses particulares en juego. Monitorizan la reunión los responsables de los servicios técnicos y los de la empresa en cuestión, se organizan tres grupos de trabajo que llegan a conclusiones parecidas; éstas se suman y ponen en común, en mi caso el resultado es: la plaza debe tener gradas para unas 600 personas, un escenario equipado con luz y sonido, juegos infantiles cercados y adaptados con pavimento blando y con arena, juegos de pelota, mesas de ping-pong, zona de petanca alejada de la pelota, kiosko-bar, lavabo público, claro la salida del parking, zona con árboles y césped, pavimentó duro, “sauló”, pavimento apto para fiestas con fuego, tendales que hagan sombra y así hasta unos 25 ítems. Los 3.500 m2 de plaza hace días que se nos quedaron cortos, ahora estamos pensando en hacerla en planta baja más tres.




maqueta para el concurso de una plaza en Castellar del Vallés, año 2000. Demasiada tierra para un pueblo que aspiraba a su primera plaza de granito modelo Barcelona. Autores: Arnau Solé y Toni Toscano.

divendres, 9 d’abril de 2010

Parc de l'Avinguda Mil·lenari, en Sant Vicenç dels Horts.

En breve empiezan las obras de un pequeño parque junto al cementerio de Sant Vicenç dels Horts, localidad situada a unos quince quilómetros de Barcelona, pasado el Llobregat. Pensar el espacio público es uno de los mayores placeres que nos brinda esta profesión: se trata de construir ciudad de un modo muy explícito y con unos materiales del todo heterogéneos: árbol, loma, camino, luz... Os transcribimos parte de la memoria del proyecto, un proyecto muy humilde pese a que estamos convencidos que hará que mañana la gente viva mejor este pedacito de ciudad . Esto, o nos ponemos a vender churros, claro.



DESCRIPCIÓ DE L’ENTORN
MARC URBÀ
L’emplaçament del Parc és un solar allargassat als peus del cementiri i damunt del club de petanca Sant Vicenç-La Guàrdia i el carrer Salamanca.
El travessa un camí, conformat només per caminants que cerquen una drecera per pujar de l’Avinguda del Mil·lenari fins a les portes del cementiri.
Ens envolta un teixit urbà de gra molt divers i amb accidents topogràfics de tota mena. La ciutat auto-construïda encara està molt present. Qualsevol intervenció ha de procurar donar sentit al seu entorn, aportar una estructura urbana, fer ciutat.

Creiem que a l’espai públic ha de predominar el buit, els silencis amb sentit per tal que sigui després la gent qui els ompli amb les seves vides. En aquests bocins de ciutat on l’estrip és tan palpable, aquesta contenció suposa un repte afegit. Ens calen aliats i estar atents a les sinergies de l’entorn.

Passejant pel lloc ens crida l’atenció la tanca del cementiri. Es tracta d’una traça apaïsada, nua, blanca. Des de la seva posició elevada ens ofereix la seva esquena per tal que ens hi recolzem. És una fita de mida urbana, una horitzontal amb la que començar a endreçar el voltant.

La tanca serà el fil amb el que teixirem la nostra proposta, que no volem que s’entengui com a tancada, doncs al contrari, hem pretès definir una sintaxi amb la que poder recollir qualsevol proposta que vagi en benefici del projecte.

DESCRIPCIÓ DEL PROJECTE PROGRAMA
Com a programa es demana l’arranjament de l’entorn del Cementiri, entre aquest i l’Avinguda Mil·lenari, amb un àmbit per al joc dels més petits de manera que aquest quedi recollit i sigui fàcil de vigilar pels pares.
Així mateix, es vol encabir uns jocs per a la mobilitat de la gent gran.
Se sol·liciten uns àmbits d’estar que facin còmoda l’estada al Parc.

TRETS GENERALS DE LA INTERVENCIÓ
Acompanyem la paret emblanquinada del cementiri amb altres traces també blanques. Mentre definim amb elles recorreguts i àmbits de diferents activitats, configuren uns plans en diàleg amb la tanca preexistent, respecte a la que tenen vocació de ser de la mateixa família. La successió de plans dóna profunditat a la perspectiva, a l’hora que atorga unitat a la intervenció.
Es tracta d’uns murs baixos, de l’alçada d’un banc o d’una barana (doncs fan de banc o fan de barana) i per això la seva amplada també varia.
Es desenvolupen al llarg del nostre caminar pel parc. Els uns ens protegeixen d’un talús massa proper al pas. Altres ens recullen al voltant d’unes alzines o bé abracen una zona de jocs.
A banda de les inflexions formals del mur, aquest integra elements com la il·luminació a ran de camí (per a la il·luminació general plantegem tres bàculs tipus Prim en alçada).
Els murs s’encavalquen amb altres traces fetes amb "tiralínies" i que són canals de recollida d’aigua, enteses com escletxes al terra.
També ens servim d’ells per lliscar-hi unes catifes al terra, amb un paviment diferenciat que marquen àmbits d’estar (sota unes alzines, prop dels jocs infantils..) o de pas (unes escales, una rampa...)



FICHA TÉCNICA: ARQ./ Sandra Moliner + Isidre Santacreu, PROMOTOR/ Ajuntament de Sant Vicenç dels Horts, CONSTRUYE/ ROGASA. Proyecto 2009, obra 2010. Superficie: 6.497,40m2

dissabte, 3 d’abril de 2010

Si las paredes hablaran...




Pese a legañas floridas y párpados caídos por un sueño con el que no puede ni un mediodía plomizo, parece que lo tenga en la punta de la lengua... bl, bl, bl... Cachis la mar! Que no le acaba de salir la cosa, no... Venga! Espabila y aféitate esas sombras de cuatro días, que ya son horas..!