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dilluns, 24 d’agost del 2009

Casa Pianos (y 3). Ahora, toda enterita.





Si per a Nietzsche era imprescindible que l'home balli cada dia, no he pogut fer més que posar la casa de puntetes i fer-li fer uns passets... Ara que la miro, potser faci pinta de sardana això...




Recomendaba Nietzsche que bailáramos cada día un rato. Pues yo he puesto a la casa a dar unos pasitos. Fijándome bien, creo que lo que baila es una sardana...




Nietzsche recomended that we must to dance everyday. So, I've built this house like it was dancing. Now I think that it is dancing a sardana...







A l'apropar-nos al peu aixecat, potser ens adonguem que es tracta en realitat d'una boca negra...




Si nos acercamos al pie levantado, éste se torna boca negra...




If we go near the lifted foot, perhaps it turns in a black mouth...





... Boca sense queixals pels que patir... amable i serena...




... Boca sin colmillos por los que temer, amable y serena...




... Mouth without tusks, nice and calm...








O potser un ull obert, que guaita...?




O quizás un ojo abierto, al acecho...?




Or perhaps an open eye, looking out...?








dimarts, 4 d’agost del 2009

Casa Pianos (y 2). Fragment(o)s

Com el llom d'una balena...
Como el lomo de una ballena...
Like the whale backs...



Com la nàpia de l'home dels nassos (ni que cada dia s'acabés l'any)...
Como la narizota del garabato que canta que, con un seis y un cuatro, aquí tienes tu retrato...
Like a nose... (Add a 6 on a 4 and you've got your own portrait).





Com una alzina ballaruga...
Como la encina bailonga...
Like a dancing oak...




Com el trencar sensual d'uns malucs...
Como el quiebro sensual de esas caderas...
Like that sensual hips...




Com una presència fantasmagòrica...
Como sombra entre tinieblas...
Like a phantom...



dimecres, 22 de juliol del 2009

Casa pianos. Se acabó.


Frente a "el que espera, desespera", se puede esgrimir que "nunca es tarde si la dicha es buena", que creo que es el caso. Así que tras una obra interminable en la que la constructora retó la paciencia de los propietarios y la dirección facultativa que subscribe, la casa ya tiene quien la duerma: se acabó.


Terminar una obra despierta un sabor agridulce en el arquitecto. Por un lado, eso que fue tan tuyo una vez, de golpe te es extraño, ya no te pertenece. Cuando te ofrecen volver cuando quieras, se evidencia la ruptura. Como una relación que se rompe y prometes un contacto, una amistad; pero te das cuenta que eso es un sucedáneo de lo que fue y decides quedarte sólo con el recuerdo en lugar de con un simulacro agónico.


Pero luego está la alegría que te contagian los propietarios. Sentir esta felicidad, cuando se produce, compensa todos los sudores y batallas que se libran para llevar la casa a buen puerto. Un arquitecto sólo tiene sentido cuando da liebre por gato. Sería fácil escurrir el bulto y tirar de recurso, mirar a otro lado frente a las trastadas del constructor, desertar del tira y afloja con la propiedad cuando se proponen soluciones alejadas del estereotipo al que puedan estar acostumbrados.


Sí. Al final queda una satisfacción con un punto de tristeza, cálida...

FICHA TÈCNICA: Casa Pianos. Arq. Isidre Santacreu, ap. Manel González. Riells i Viabrea (Girona).